La fantasia histerica: Freud

Según Freud en todas las psiconeurosis y muy especialmente en la histeria, emergen productos  (denominados fantasías histéricas),  psíquicos analógicos y estos están estrechamente relacionados con los síntomas neuróticos.

 

Esta fantasías tienen lugar en los llamaos “sueños diurnos”, casi de la misma intensidad en los dos sexos, en la mujer suelen ser de índole erótico, y en el hombre de carácter ambicioso y erótico. 

 

Estas fantasías  son el  anhelo nacido de una privación y son las promotoras de los sueños nocturnos, solo que trasformadas y deformadas por la instancia psíquica consciente.

 

Se podría decir que estos “sueños diurnos” los guardamos  y cultivamos en el más pudoroso secreto formando parte de los bienes más preciados de nuestra personalidad, los cuales se pueden identificar llegando al sumun de este estado cuando nos descubrimos a nosotros mismos sonriendo o cambiando nuestro ritmo de la marcha.

 

Aseguraba Freud que todos los ataques histéricos que pudo investigar eran ensoñaciones de este orden, involuntariamente emergentes. Estas fantasías podían ser inconscientes o conscientes, y en cuanto a estas últimas se pueden volver patógenas, o sea se exteriorizan en síntomas y ataques. freud

 

Las fantasías inconscientes fueron en su día conscientes e intencionalmente olvidadas, relegadas a lo inconsciente por la “represión”. Su contenido a podo ser invariado o por lo contrario, en cuyo caso la fantasía inconsciente es ahora un derivado de la consciente. La fantasía inconsciente integra una profunda relación con la vida sexual del individuo, pues es idéntica a la que se emplea  como base de la satisfacción sexual durante la masturbación.

 

La masturbación se deriva en dos partes, la evocación de la fantasía y la llegada a su punto álgido. En un principio el único fin es proporcionar placer en una zona determinada erógena pero más tarde esta acción se fusionó con una representación optativa perteneciente al círculo de la elección del objeto, y sirvió para dar en parte realidad a la situación en que tal fantasía culminaba.

 

Cuando el individuo renuncia a este orden de satisfacción masturbo-fantástica, queda abandonada la acción, pero la fantasía  pasa a ser inconsciente al no ser sustituida la satisfacción sexual, causando en el sujeto un estado de abstinencia no pudiendo desviar su excitación sexual hacia fines más  elevados. Cuando todo esto se une la fantasía inconsciente adquiere nuevas fuerzas y consigue exteriorizarse bajo forma de un síntoma patológico.

 

Existen casos en que el histérico no exterioriza sus fantasías en forma de síntomas, sino en una realización consciente, fingiendo atentados, maltratos y agresiones sexuales.

 

Dado un pleno desarrollo de la neurosis, un síntoma corresponde a varias fantasías inconscientes sin exteriorizar.

 

Uno de los principios de Freud decía:” Un síntoma histérico es expresión, por un lado de una fantasía masculina, y por otro, de otra femenina, ambas sexuales e inconscientes”.

 

Declaraba que no era así en todos los casos pero que por lo contrario, no era difícil hallar casos en los cuales los impulsos de opuesto sentido sexual se manifestaran en sentidos distintos, de manera que los síntomas de la heterosexualidad y de la homosexualidad pueden ser tan precisamente discriminados como las fantasías ocultas detrás de ellos.

 

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